Aún recuerdo el sonido de las olas por la noche, y del viento colándose por los pequeños orificios de las ventanas, cuando había temporal de Levante. Vivía en un cuarto de casa en la Barceloneta, a solo unos metros de la playa, en una "botiga" a nivel de calle. Una vez, llegó el agua hasta la esquina de la calle. La Barceloneta , era como un pueblo, todos se conocían. Pasábamos horas y horas jugando en la calle. Las casas estaban abiertas, los vecinos se sentaban en la acera y en verano, incluso cenábamos en la calle. El domingo era bestial, los gritos de la vendedora de mejillones de enfrente, me despertaban, era como un despertador veraniego. Sentado en la puerta de la botiga, observaba el ir y venir de la gente que iba a la playa, era todo un mundo: El señor que vendía los helados en la playa, que cargaba el hielo, en casa de la señora que vendía el marisco, el vendedor de colonias, que iba por las casas a vender, el vecino borracho haciendo sus gracias, los que venían ...
GEEEENNIIIAALLLLLLLLLLLL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarFeliç 2.010!!!
Marc
IMPRESIONANTE
ResponderEliminarAviñe, Que seas muy feliz!
ResponderEliminarY que 2010 te traiga muchas realizaciones!!!
Eres muy bueno, Majestad!!!