QUE FUE DE LA YAYA DE LA BERRUGA
Después de aquella dura travesía, cargados con mochilas y tiendas, llegamos por fin al destino. Un pueblo del Pirineo, diminuto, donde el olor a estiércol se apreciaba desde la entrada. Solo había tres masías en vilo, el resto estaban derruidas. Algo misterioso se apreciaba en aquellas casas por sus señas en las puertas. A nosotros que éramos adolescentes y nos gustaba el misterio, nos encantaba, y nos faltó tiempo para empezar a contar nuestras historias. Después de aquella dura travesía, cargados con mochilas y tiendas, llegamos por fin al destino. Un pueblo del Pirineo, diminuto, donde el olor a estiércol se apreciaba desde la entrada. Solo había tres masías en vilo, el resto estaban derruidas. Algo misterioso se apreciaba en aquellas casas por sus señas en las puertas. A nosotros que éramos adolescentes y nos gustaba el misterio, nos encantaba, y nos faltó tiempo para empezar a contar nuestras historias. Al llegar a la plaza del pueblo, (llámese a una pequeña esp...