¡¡ MALDITA PITONISA !!
Solo con ver la entrada de la gruta, ya podías preveer lo que te estaba esperando en sus profundidades . Nada más entrar por su enorme boca, una bajada a oscuras y a toda velocidad, te llevaba a la sala de torturas, donde después de repeinarte un poquito debido a la turbulencia que acaba de pasar, te estaba esperaba una gran olla en plena ebullición repleta de gente gritando, custodiada por unos guerreros negros con taparrabos y hueso incluido. Justo después, en un ambiente selvático donde diversos animales monstruosos aparecían y desaparecían en un abrir y cerrar de ojos, llegabas a un pequeño riachuelo amenizado con una música estridente, que te preparaba para la sacudida que daba al iniciar el ascenso al nivel superior. En sus alturas, a oscuras y a paso de tortuga, inmensas telarañas hacían de las suyas en tu cabeza consiguiendo relajare para la salida. Pero lo que no sabia nadie, era lo ...